Érase una vez un cuento de corrupción

octubre 19, 2018


Érase una vez que se era un Servicio de Salud debilitado y empobrecido, hasta el punto que alguien diría que estaba corrompido, en cualquier caso con dificultades para tomar buenas decisiones, pensando en el bien común, y sin presiones de actores externos con intereses económicos. Me refiero al Servicio Canario de la Salud y hoy les voy a contar la historia, más bien un cuento, del Servicio de Medicina Nuclear del Hospital Doctor Negrín, que nunca, nunca, nunca fue de ese hospital.


Hace mucho, mucho tiempo, en una isla redonda, allá por el año 1991, el Hospital Nuestra Señora del Pino (madre del actual Hospital Dr. Negrín) encarga los estudios de la incipiente medicina nuclear a DIMEC, una empresa propiedad de la Clínica San Roque. Los encargos a DIMEC crecen año tras año hasta que, en el año 2005, la Consejera de Sanidad del momento, María del Mar Julios (Coalición Canaria) impulsa la publicación de un concurso al que sólo se presenta DIMEC, en una situación ventajosa, pues había crecido gracias a los encargos del Hospital Dr. Negrín que no había recibido otras empresas desde 1991. Por tanto, DIMEC creció y adquirió habilidades, conocimiento y tecnología punta durante 15 años, gracias a los encargos del Hospital Dr. Negrín. Y después ganó un concurso expresamente creado para resolver la incorrección administrativa, la de estar facturando cantidades exorbitantes a una única empresa sin mediar concurso público.

Dicen los que lo vieron, yo no estaba, pero me lo dijeron que sólo DIMEC se presentó al concurso, y como no podía ser de otra forma lo ganó. El concurso contemplaba una duración y unas prórrogas, que se usaron hasta agotarlas. Y así llegamos al año 2015, fecha en la que ya expiró el contrato y sus prórrogas, pero DIMEC siguió trabajando y cobrando por atender pacientes en la cuarta planta del Hospital Doctor Negrín.

Sucedió en aquel mismo año y en la misma tierra que llegó nuevo Consejero a Sanidad, Jesús Morera,  anunciando defensa de la sanidad pública, gratuita y universal.
No todos le creyeron, pero sucedió que comenzó a pedir informes: sobre el funcionamiento, costes, ventajas, inconvenientes, comparaciones con otros servicios de Medicina Nuclear de Canarias y resto de España,... La cosa estaba clara, no había justificación para mantener el servicio privatizado y recuperarlo para lo público suponía una clara mejora para el Hospital y un ahorro de 800.000 euros anuales, según consta en un informe remitido por el entonces gerente del Hospital.

En Octubre de 2016, Jesús Morera, anunciaba que el servicio de Medicina Nuclear se recuperaría como servicio público y daba instrucciones para que se aceleraran los procesos ya iniciados en esa línea. Pronto mostró su malestar el Grupo San Roque y cuentan los que lo vivieron que los gruñidos se extendieron por doquier, llegando pronto al círculo de Fernando Clavijo, Presidente del Gobierno de Canarias, y de la élite empresarial canaria, que forma parte de su accionariado.
Así, poco duró la iniciativa pues en diciembre de ese mismo año Morera fue destituido y su puesto lo ocupó JM Baltar, que en ese momento era  director de operaciones de San Roque, vicepresidente de la Alianza de la Sanidad Privada Española y secretario de la Asociación de Clínicas Privadas de Las Palmas.

Aquí se rompió una taza y cada quien para su casa, pero no acaba el cuento aquí. El nuevo Consejero, Baltar, nuevos informes solicitó y ¡oh, sorpresa!, el nuevo informe favorece claramente los intereses del Grupo San Roque y señala los beneficios económicos de mantener el servicio de Medicina Nuclear privatizado. Se trata de un breve informe, con poca información, escasa transparencia (no indica los participantes ni la metodología para su elaboración) , en el que no participaron profesionales del Hospital y con unas conclusiones artificiosas, no fundamentadas en los datos. Un pobre informe con el que se pretende justificar la publicación de un nuevo concurso que mantenga privatizada la Medicina Nuclear del Hospital Dr. Negrín. Un pobre informe con muy poca información para valorar un contrato de ¡4 Millones de euros anuales!, que ya está sonrojando a los directivos de la Consejería.


Y colorín colorado
este cuento No ha acabado.
Poderoso caballero es don Dinero,
pero somos más y batalla libraremos.

Y voy por un caminito y voy por otro,
y si este cuento les gustó mañana voy por otro...

Ya disponible en este blog y relacionado con el cuento:


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2 comentarios

  1. Felicidades por tu blog, Ricardo. Muy interesante e informativo.

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  2. Muy interesante y felicidades. En cualquier caso esto son migajas comparado con el escándalo mayúsculo de la nutrición clínica. Sin concursos, opacidad absoluta y personal de la Admón con patrimonios millonarios y abandono absoluto de los pacientes que solo pueden tomar los que pagan el impuesto revolucionario. Millones y millones de euros que nadie sabe donde están, el SCS mutismo absoluto cuando se le pregunta o cuestiona. Pacientes denunciando el abandono y la crueldad (también se mueren). Quien sacará esto a la luz????????????

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